Durante la década de 1970, en un contexto donde la publicidad experimentaba una transformación profunda debido a la proliferación de nuevos canales de comunicación y la creciente complejidad del comportamiento del consumidor, surgió una herramienta que revolucionaría la manera en que las empresas abordaban la distribución de sus presupuestos publicitarios. Esta metodología, conocida como la Fórmula Sainsbury, tiene sus orígenes en el departamento de marketing de la reconocida cadena de supermercados británica Sainsbury's, una organización que para entonces ya se había consolidado como líder en el sector del retail en el Reino Unido.
La Formula:
El método de Sainsbury supone que la exposición a los medios es un proceso de Bernoulli, es decir, sigue una distribución binominal:
La distribución de Bernoulli es una distribución de probabilidades discretas, que toma el valor 1 para la probabilidad de éxito (p) y valor cero para la probabilidad de fracaso (1-p).
De esta manera La fórmula de Sainsbury establece que, dado cualquier universo, dos medios diferentes A y B compartirán un alcance igual a una proporción lineal basada en el tamaño del alcance de cada uno de los medios.
¿Cómo funciona?
Sainsbury parte de la idea de que la probabilidad de que un usuario vea un anuncio en diferentes medios puede ser representada de manera simple: si lo ve, es 1; si no lo ve, es 0. Así, cuando unimos varios medios (como TV, internet, etc.), calculamos cuántas personas realmente vieron el anuncio sin contar duplicidades